Liberalismo de quita y pon
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Publicado el 29 de Diciembre de 2009.

Para los amigos la amistad y para los enemigos la ley, es una de las frases que mejor define a los falsos liberales, que dicho sea de paso, son la mayoría de los que así se llaman en esta época neoliberal. Un buen ejemplo de ello es la conducta y la opinión de Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la CEOE y de la recién suspendida aerolínea Air Comet. En septiembre de 2008, lo dijo bien claro: “Creo en la libertad de mercado, pero en la vida hay coyunturas excepcionales; se puede hacer un paréntesis en la economía de mercado”.
Para los empresarios españoles los paréntesis en la economía de mercado son más la norma que la excepción, y las asociaciones patronales saben mucho de eso. Salvo casos excepcionales, el empresariado español se ha caracterizado históricamente por obtener sus beneficios medrando y presionando al poder político y no innovando o mejorando el uso de su capital.
En los gobiernos de Alfonso XIII era normal que algunos insignes empresarios tuvieran en nómina a algunos altos cargos del gobierno incluido el Ministro de Fomento. Ya entonces utilizaban las asociaciones empresariales para ejercer presión sobre el Estado y que éste pusiera en práctica políticas concretas que les beneficiaran.
Durante el franquismo, los grandes negocios se hicieron al calor del aparato político del Movimiento. El Régimen otorgaba privilegios, protección, subvenciones o exenciones diversas como alimento continuo de las empresas de donde nacieron las grandes fortunas de los constructores, industriales o banqueros más ricos de España. Todos los cuales, o sus herederos actuales, no dejan de pregonar las virtudes del libre mercado y la necesidad de aplicarnos a los demás sus estrictas normas de flexibilidad y competencia.
En la democracia las cosas no cambiaron mucho, desgraciadamente. Es muy difícil encontrar aquí un gran empresario o banquero que haga buenos negocios si no es con la ayuda de la administración. A veces, incluso a base de favores y prebendas nacidas del amiguismo … o de cosas peores.
El actual presidente de la patronal sabe de todo esto quizá mejor que nadie. En 2001, bajo el mandato del Partido Popular (del que alaba constantemente sus propuestas económicas) Díaz Ferrán consiguió que le adjudicaran la empresa aérea Aerolíneas Argentinas (que a su vez Iberia había conseguido adquirir antes a precio irrisorio al gobierno neoliberal argentino) incluyendo una ayuda estatal de 955 millones de euros. Lo curioso es que lo logró cuando su compañía ya no pagaba las cuotas de sus trabajadores a la seguridad social justo desde 1996. Algo, que parece verdaderamente incompatible con las reglas del libre mercado que postula para los demás.
El presidente de la patronal representa a ese tipo de negociantes que no son auténticos empresarios sino rentistas que tanto daño han hecho a la economía española. Representa a los causantes de nuestro retraso. La CEOE es soberana de elegir quien la representa pero la ciudadanía también es dueña de exigir coherencia y ética en quienes representan a una clase tan importante y decisiva para le progreso y desarrollo de la sociedad como es el empresariado.


Artículo publicado en elcorreoweb.es


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