Publicado el 27 de Octubre de 2009.

En un acto de presentación de los candidatos del PP a las elecciones municipales en Andalucía, Javier Arenas apoyó públicamente la rebaja fiscal anunciada por la canciller alemana e instó a las autoridades andaluzas a imitarla.
Aparentemente, la propuesta del dirigente derechista andaluz es muy sensata: hagamos lo que hacen los más ricos y poderosos de la Unión que por algo lo son. Pero en el fondo es bastante inconsistente y bastante peligrosa.
Si Javier Arenas se diera una vuelta por los datos que proporciona la agencia estadística europea EUROSTAT comprobaría, por ejemplo, que en Alemania hay más investigación e innovación, mejores escuelas y universidades, mayor dotación de infraestructuras y de capital social para que las empresas y las familias estén en mejores condiciones para crear riqueza. Y a poco que conociera su historia podría comprobar que eso ha sido posible porque allí se ha dedicado más capital y gasto público a esos fines. Quizá así entendería que lo que necesita Andalucía no es reducir el esfuerzo inversor y el gasto público y social, como propone su partido, sino más bien todo lo contrario.

Y si siguiera consultando los datos también podría comprobar que nuestra presión fiscal (32,8% del PIB en 2008) es todavía mucho menor que la alemana (40%). Y, por cierto, más baja que la que había cuando dejó de gobernar el Partido Popular (34,5%).
A diferencia nuestra, Alemania es una de las grandes potencias exportadoras del mundo y que tras realizar una fuerte inversión pública en estos dos últimos años que han colocado el déficit público en 81.000 millones de dólares, comienza a dar señales de crecimiento y de abandonar la gran recesión. Y una potencia que, para colmo, puede tener la seguridad de que el Banco Central Europeo seguirá imponiendo una política monetaria afín a sus intereses. Algo de lo que ni de lejos podrán disfrutar España o Andalucía.

Por otro lado, Arenas debería explicar por qué suscribe unas medidas como las alemanas que no parecen muy acordes con el espíritu de recientes leyes con gran apoyo social en España y Andalucía como las de igualdad, ya que gran parte de la rebaja fiscal alemana va destinada a que un progenitor -¿la madre?-, cuide de los niños en casa.
Alemania es el país europeo donde está peor visto que las mujeres con hijos pequeños -menores de seis años-, estén empleadas. El 50% de las mujeres alemanas con título universitario no han sido madres y el porcentaje de mujeres con títulos universitarios es el más bajo de todos los países de la OCDE ya que posiblemente, no les compense sacrificar años de estudio si en el caso de formar una familia van a poder sacarle poco provecho a sus estudios al menos durante algunos años.

En España tenemos tasas de fecundidad también bajas e importantes problemas de conciliación por la escasez de servicios públicos y la falta de corresponsabilidad de los hombres en el cuidado. Y para solucionar ese problema sin llevarnos por delante los avances que ha habido en igualdad de género, difícilmente podemos apoyar un sistema basado en impuestos bajos que sólo permitirán conciliar trabajo y familia a las mujeres que tengan un poder adquisitivo suficiente para contratar esos servicios en el mercado.

Los políticos harían bien si en lugar de dedicarse a combatir de cualquier modo lo que hacen los adversarios pensaran más rigurosamente en los intereses generales.


Artículo publicado en elcorreoweb.es