Que los rumores tienen en muchas ocasiones más poder que las verdades es algo que no se nos escapa al común de los mortales porque es muy normal que las personas hayan sufrido alguna vez los efectos de una mentira sobre su vida. Ahora, incluso los que no somos especialistas en altas finanzas, estamos descubriendo que la rumorología es uno de los instrumentos más habituales que utilizan los especuladores. Algo que yo creo que a nadie sorprende después de haber visto de lo que son capaces de hacer con tal de ganar más dinero. Pero lo que sí es más paradójico es que los que actúen de altavoz de rumores que afectan no solo la marcha de la economía española sino al bienestar y la convivencia de todos los españoles sean esos que presumen de patriotas y que seguramente pasearán este verano por las playas de España con politos ribeteados con la bandera de España o con la enseña nacional pegada al trasero de sus coches. España tiene problemas económicos muy serios pero en términos de deuda no los tiene peor de Gran Bretaña, Italia u otros países de nuestro entorno y nada hay que pueda hacer pensar que no podrá hacerle frente en el futuro inmediato. Sin embargo, los especuladores británicos y alemanes, apoyados por sus gobiernos, por los medios de comunicación que controlan y por los lobbies conservadores de este país, están logrando que nuestros problemas parezcan mayores de lo que son para que de esa manera nuestra deuda se haga más cara, y así más baja la suya, y para poder ganar grandes sumas de dinero apostando a la baja.

Para conseguirlo están difundiendo rumores desde hace semanas, como el de estos últimos días dando por segura la intervención del Fondo Monetario Internacional en nuestra economía. Una noticia publicada en la prensa española –incluso alguna que se dice especializada– y de la que inmediatamente se hizo eco la del resto de Europa hasta que el viernes se publicaron las cifras de estrés de los bancos europeos dejando a dos españoles el Santander y el BBVA en el mejor lugar posible y recibiendo el aplauso de Trichet, Van Rompuy y Durao Barroso.

Son bulos que parecen inocentes, y que incluso se hacen pasar como grandes éxitos del periodismo de investigación cuando en realidad son simplemente una parte más del modo inmoral en que ganan dinero los más ricos de nuestro tiempo. Son rumores que cuestan mucho dinero. Y está claro que no lo va a pagar ni la prensa británica ni mucho menos la prensa liberal conservadora española que tanto se empeña en colaborar en su difusión, sino todos nosotros al tener que sufrir las consecuencias de una deuda nacional más cara.

Por eso es tan vergonzoso que los que se consideran la quintaesencia de los valores patrios, los que alardean de ser más patriotas que nadie sean los que están contribuyendo más decisivamente a hacerle el juego a los especuladores que ponen a la economía española contra las cuerdas. Estos utilizan el visceral enfrentamiento con el gobierno de la derecha y de sus medios de comunicación para crear un clima que encarezca la deuda y los patriotas del tres al cuarto, con tal de renegar de Zapatero, les hacen el juego sin que les duela que de esa forma dañan tan gravemente los intereses nacionales. Es lo que tiene el patriotismo de salón.

 

 

 

 

 

Artículo publicado en elcorreoweb.es