El dinero público no debe estar para cualquier cosa, y menos en una situación como la que vivimos. Sin embargo, el partido de la derecha al que se le llena la boca criticando el derroche en el gasto público del gobierno central da subvenciones a asociaciones que promueven valores que son contrarios a nuestros principios constitucionales y a la legislación vigente allí donde gobierna. Así ha ocurrido con el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón y la Comunidad de Madrid, ambos gobernados por el PP, que están subvencionando a entidades como la Asociación de Familias numerosas de Pozuelo para editar una revista en la que se pueden leer frases como las siguientes: “Hay que reclamar la atención de las mujeres casadas sobre un punto. Demasiadas uniones se transforman en desuniones por culpa de las mujeres (…) Es tal el egoísmo que a veces la mujer le añade al marido cansado, desilusionado, abrumado, preocupado, el peso de inútiles quejas, e incluso a veces injustas. Y todo porque es egoísta; no ama”.

Consejos similares a los de la citada asociación de Pozuelo ya podían leerse en la obra La perfecta casada que Fray Luis de Leon escribiera a finales del siglo XVI: “Como son los hombres para lo público, así las mujeres para el encerramiento; (…) Por más áspero y de más fieras condiciones que el marido sea, es necesario que la mujer le soporte (…)Y no piensen que las crió Dios y las dio al hombre sólo para que le guarden la casa, sino también para que le consuelen y alegren. Para que en ella el marido cansado y enojado halle descanso, y los hijos amor, y la familia piedad, y todos generalmente acogimiento agradable”. Una tradición de ceñir a las mujeres a su papel de “ángel del hogar” que se ha mantenido en el tiempo con mayor o menor fortuna a lo largo de los siglos y que en España adquirió una gran notoriedad durante el franquismo.

Es una idea que responde a un principio que aún se sigue en muchas sociedades según el cual las mujeres no son lo que debe ser cualquier ser humano, un fin en sí mismas, sino solo un medio para los fines de otros, principalmente, para garantizar el bienestar de los maridos y la prole.
Puesto que eso es algo expresamente contrario a los principios de igualdad que establece nuestra Carta Magna debería estar penado o castigado subvencionar con dinero público a asociaciones que fomentan valores machistas. Pero no es así, en mi opinión, porque para algunos representantes políticos y partidos la igualdad es un tema de estética y de rédito electoral y no de convicción moral.

Episodios como el de Pozuelo no deben leerse de forma aislada sino dentro de una forma de pensar que considera que mujeres y hombres tienen distintos roles en la sociedad, algo que se intenta inculcar desde la infancia alentando la educación separada de niños y niñas. Un ataque contra la co-educación que se está perpetuando en Madrid o Valencia concediendo el estatus de educación concertada a colegios que educan separadamente a niñas y niños y que Peces-Barba ha catalogado como fraude de Ley.

 

 

 

Artículo publicado en elcorreoweb.es