Mientras que en España los dirigentes de la derecha se limitan a culpar a Zapatero de todos los males económicos habidos y por haber (sin ni siquiera tener en cuenta que gran parte de las condiciones que dieron lugar a la crisis vienen de las políticas que ellos adoptaron entre 1996 y 2004), los líderes conservadores europeos actúan con mucho más realismo y menos demagogia. Aunque, precisamente por ello, mostrando al mundo que los Jefes de Estado y presidentes de gobiernos, que son los elegidos por la ciudadanía, no son quienes realmente tienen el poder real en sus manos.
Las recientes declaraciones de Angela Merkel respecto al caso de Grecia son bien elocuentes al respecto.
La canciller alemana denunció el otro día, tras entrevistarse con el primer ministro griego Yorgos Papandreu, que existe una ofensiva internacional contra algunos estados por parte de los mismos especuladores que antes se dedicaron a difundir basura financiera por todo el planeta: “Grecia -reconoció Merkel- tiene un déficit muy alto pero también sufre por la especulación externa”.
Y tan grave y evidente es esto que la premier alemana ha llegado explícitamente a proponer que se prohíban en la Unión Europea y en el G20 los llamados “Credit Default Swap” (CDS), un tipo de contrato de seguro que los especuladores utilizan para jugar sobre seguro en sus operaciones.
Como dijo Merkel, “estos CDS’s equivalen a comprar un seguro contra incendios para la casa del vecino para luego prenderle fuego y ganar con ello dinero”. Algo inaudito que expresa bien a las claras en qué se han convertido las finanzas internacionales para que los grandes especuladores ganen dinero sin cesar.
Gracias a las ayudas estatales, los 19 bancos más grandes del mundo (entre los que se encuentran algunos españoles) han ganado 70.000 millones de euros en 2009, pero el crédito sigue sin fluir a empresas y consumidores y el poco que les llega lo hace a tipos muy elevados. Y por eso son cada vez más los analistas que advierten de un posible rebrote de la crisis.
Sin embargo, y a pesar de lo que digan Obama, Sarkozy, ahora Merkel y hace unos días Zapatero como presidente de turno de la Unión Europea sobre los especuladores, es de temer que no podrán hacer nada contra ellos. Los especuladores se volverán a imponer sobre los gobiernos democráticos y sobre las instituciones representativas porque las normas vigentes les dan mucho más poder a ellos y porque seguirán teniéndolo mientras no se corte de raíz la posibilidad de que sigan haciendo lo que les venga en gana para tener beneficios.
Por eso, lograr lo que incluso una dirigente conservadora como Angela Merkel está proponiendo para frenar a los especuladores es ya un asunto vital pero no solo para las economías sino para las propias democracias. E incluso me atrevería a decir que para toda la humanidad, porque lo que está en juego es si vamos a dejar que el mundo se siga conduciendo por la avaricia y el afán de lucro de unos pocos o por una ética solidaria que ponga los recursos financieros al servicio de los seres humanos.

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