Cuando empezábamos a creer que ya salíamos de la crisis porque el PIB de la mayoría de los países empezaba a crecer, aunque fuese levemente, nos encontramos de lleno ante la amenaza de los “mercados”, y a las puertas de una situación crítica, ahora en la periferia europea.

La naturaleza de la presión de los mercados nos la han desvelado los principales periódicos económicos del mundo, aunque aquí no se suelen leer mucho y parece que menos aún ciertos líderes de la oposición. Se trata, en realidad, de los mismos fondos especulativos que generaron la gran crisis financiera (y los mismos incluso que ayudaron a que la derecha griega hiciera trampa contabilizando la deuda) y que ahora continúan apostando allí donde creen que pueden hacer sangre y obtener beneficios. Aunque lo trágico es que lo sigan haciendo sin más después de haber provocado la situación que la economía mundial ha vivido en los últimos meses.

Por otro lado, los gobiernos europeos que han debido gastar para hacer frente a esta crisis incurren ahora en déficit y aumentan su deuda. No, como dicen algunos, por ser unos manirrotos sino precisamente porque lo fueron los bancos y los especuladores que ahora les exigen condiciones draconianas para suscribir la deuda que es necesario emitir para tapar sus desaguisados. No deja de ser irónico.

Para justificar estos ataques especulativos y estas posiciones se dice que los países europeos están en una situación límite, lo cual es falso, y así se establecen profecías que se autocumplen que es lo que busca siempre todo buen especulador.

Por eso me parece a mí que si bien es posible que estos países paguen al final los platos rotos, quien de verdad corre peligro es Europa que se está mostrando incapaz de poner orden y bienestar suficiente en su seno.
Dedicada como ha estado a promocionar los mercados, a crear un clima favorable para las grandes empresas y los bancos, ahora se encuentra con una carencia fatal de cohesión política y social. Haber dicho que cada país hiciera frente a la crisis por su propia cuenta fue un error histórico que Europa puede pagar muy caro

Por eso, quien de verdad está en crisis es Europa. Una crisis mucho peor que la que puede estar afectando más gravemente a alguno de sus países miembros y que es consecuencia de su propio fracaso como unión. Los ataques que los mercados han dirigido estas semanas a la deuda de los países la periferia del euro (PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) demuestran que una unión monetaria huérfana de unión política y fiscal, es una unión incompleta y candidata al desastre.

Lo que estamos viendo en realidad es que apoyar a las grandes empresas y grupos financieros europeos no es suficiente para crear una Europa auténtica y fuerte que verdaderamente satisfaga las demandas de la ciudadanía. Europa está sobrada de libertades para los capitales y carente de democracia y de ciudadanía. Esta es la crisis y esa es la razón por la que los especuladores se pueden permitir el lujo de imponer condiciones inmorales a países soberanos sin que Europa como un todo responda y reaccione. Por eso queremos otra Europa.

 

Artículo publicado en elcorreoweb.es